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jueves, 21 de abril de 2011

18 años después…¡Sí, sí, sí, la Copa está en Madrid!

Los madridistas hemos tenido que esperar 18 años para que un capitán blanco levantara la Copa del Rey, la decimoctava del club merengue. Un trofeo con mucho significado, ya que era el que le faltaba a Iker Casillas, San Iker nuevamente ayer, en su cuenta personal. Lástima que Raúl no pudiera conseguirlo en los 16 años que fue jugador del Real Madrid, pero tal vez pueda lograrlo en Alemania.

Eso sí, el espíritu de Raúl estuvo muy presente en la victoria del Madrid sobre el Barça en esta Copa, ya que al término del encuentro, Sergio Ramos, capote en mano, dio sus mejores pases de pecho, rememorando a aquel Gran Capitán de las buenas ocasiones. También Iker imitó al siete del Schalke al ponerle la bandera de España y la bufanda del Madrid a Cibeles, robándole incluso un beso a la diosa del madridismo. Y, como no, los aficionados sabíamos quién faltaba en esa celebración: ‘No estamos todos, falta Raúl’, coreamos al unísono los más de 150.000 hinchas que nos dimos cita en nuestra Cibeles.

Aunque en ese momento la mayoría no fuimos conscientes de que también faltaba alguien más. Bueno, más bien, algo más: ¡¡la Copa del Rey!! Pero si nos lo acababa de entregar su Majestad en Valencia. Sí, a Sergio Ramos se le cayó del autobús y la atropellaron. Los del Samur la intentaron reanimar, pero ya era tarde. ¡Qué manazas, muchacho! Y a raíz de ahí Twitter ha sido un hervidero de mensajes, a cuál más original, sobre el incidente: que si ‘a quién no se le ha caído una copa a las cinco de la mañana’, o ‘cuando me muera que le den mis cenizas a Ramos, para que él las esparza como quiera’, o ‘la Copa del Rey, ésa que el Madrid siempre tira desde el comienzo de la temporada’…La verdad es que es de juzgado de guardia…Pero al menos sabemos que la hemos ganado y que estará en las vitrinas de nuestro Bernabéu.

En lo puramente deportivo, el Madrid mostró, durante la primera parte y la prórroga, su otra cara. Aunque no tuvo la posesión del balón, fue el único que tuvo opciones reales de marcar durante ese tiempo, defendiendo cada balón, presionando muy arriba, robando cada cuero que le rondaba en la medular, adelantando la línea defensiva y saliendo a la contra, cada vez con más empuje. Hasta Pepe hizo las veces de puro 9. Incluso fue el encargado de estrellar el balón en el larguero de la meta de Pinto, y van 24 palos en toda la temporada. Ya en la segunda parte, el Barça volvió a hacer su juego, a dominar el balón y a llegar con peligro al área de Iker, que nuevamente fue el salvador blanco, el ángel guardián del madridismo.

Pero finalmente, Cristiano Ronaldo, que no hizo su mejor encuentro, tuvo la llave del partido, marcando un golazo de cabeza, con un pase magistral de Di María, uno de los mejores del Madrid. Y todo ello provenía del robo de balón de Pepe en la medular, otro de los grandes del conjunto de Mourinho ayer. Lástima que cuando su compatriota marcó se dedicó a hacer cortes de manga al público culé, ensombreciendo así la buena imagen que ofreció en lo deportivo. Pero, al menos, después supo pedir disculpas, que otros no lo hacen.

Y sobre el gol, ¿qué decir? ¡Cómo se suspendió el luso en el aire para ejecutar el remate perfecto y dar a los madridistas la Copa del Rey! Por fin, apareció Ronaldo en una cita importante, en una gran final, y marcó en el 102, en plena prórroga, un minuto que nunca olvidaremos.

Como tampoco olvidaré el gesto de Piqué saludando y felicitando a cada miembro del Real Madrid al concluir el encuentro. Hecho que le honra. Y que Villa ya lleva once partidos sin ver puerta con el Barça, y eso desquicia al Guaje. Menos mal que en La Roja no ha perdido su olfato goleador, tal vez porque en ese equipo campeón del mundo no juega un tal Messi, que es para quien juega el Barça.

En fin, que esta vez más que nunca ‘Sí, sí, sí, la Copa está en Madrid’. Y todavía quedan dos clásicos: las semifinales de la Champions, el todo por el todo. El Madrid, en busca de la décima y del doblete, pero para eso hay que ir paso a paso, partido a partido, y volver a sacar la casta de la primera parte ante el Barça. ‘Hasta el final, vamos Real’.

PD: Un asunto que parece haber pasado desapercibido por la victoria del Madrid sobre el Barça es que Nilmar y Cazorla deberán pagar 20.000 euros por forzar las amarillas ante el Twente en Europa League, y el Villarreal tendrá que desembolsar 60.000. Mientras que Iniesta deberá pagar, más o menos, 0 euros, sí, 0 euros, por hacer exactamente lo mismo que los del submarino amarillo, y que Xabi Alonso y Sergio Ramos en Champions frente al Ajax -por lo que apoquinaron 20.000 eurazos-. Para que después digan que no hay Villarato. Ha llegado hasta la UEFA, aunque eso ya no sorprende. Pero hoy me da igual, sigo de resaca merengona.

domingo, 17 de abril de 2011

Esto va de penalti…y de chulería

Es tal el bombo que le hemos dado a los cuatro clásicos que nos esperan en 18 días que el primero de ellos se ha saldado con un empate a uno, y ambos goles de penalti. Eso sí, de quienes más se esperaban: de Messi, que nunca le había marcado a un equipo comandado por Mourinho, y de Cristiano Ronaldo, que no lo había hecho ante el Barça, y que ya ha abierto la lata. Esto le viene muy bien al luso, y a los madridistas, ante los clásicos que se avecinan, porque una vez hecho el primero, los otros llegarán solos.

Y hablando de madridistas, ya sé que hoy todos los aficionados blancos decimos lo mismo, pero es verdad: si Cristiano Ronaldo hubiera hecho lo que hizo Messi ayer, tirar el balón con mala leche al público, se hubiese desencadenado la Tercera Guerra Mundial. Todos estarían hablando de su actitud chulesca y del poco fair play que practica, los numerosos diarios valorarían si debían sancionarle o no, se harían debates sobre su comportamiento antideportivo, etc.


Pues con Messi hay que hacer lo mismo. Que encima se fue de rositas: ni siquiera vio la amarilla y el colegiado ni lo recogió en el acta. Me da igual que se llame Messi o Pepito Grillo, no debería ser intocable, y la vara de medir debería ser la misma para todos. Y más cuando después, con cara de payaso, intenta aparentar como que no ha hecho nada. Al menos ten las narices de si lo has hecho, admítelo, no intentes engañar, porque eso sí que Cristiano Ronaldo no lo haría. Y si estás desquiciado porque están jugando contra 10 y son incapaces de marcar, busca otra fuente de desahogo, pero no la cojas con el público del Bernabéu, que tuvo un comportamiento ejemplar.

Y al margen de esto, a mí el primer clásico me ha dejado buen sabor de boca de cara a los próximos tres. Porque el Madrid jugando con 10 siguió plantando cara a los de Guardiola, que, aunque no dominaron en ningún momento el balón, en las contras conseguían poner nerviosos a todos los culés, y tiraron más que el Barça a puerta.

Menos mal que Mourinho ya lo advirtió: “Prepararé los partidos jugando con 10”. Y no se equivocó. Una vez más el Madrid jugó con 10, y lo hizo muy bien, y el Barça, nuevamente, se fue de rositas porque Alves tenía que haber visto la segunda amarilla por el penalti sobre Marcelo y no la vio. Pero con un jugador menos, los merengues volvieron a sacar la casta que les caracteriza y le hicieron frente a los culés, una inyección de moral de cara a la final del miércoles.

Y otro punto positivo para los blancos: Villa sigue sin marcar, y ya van nueve partidos, menos mal que con España no le pasa, mientras sea con el Barça…Pero bien que de su sequía goleadora o crisis no se habla. Si fuera Benzema, Adebayor o el propio Cristiano ya estarían diciendo que su fichaje ha sido un fiasco. Pero bueno, es lo que tiene esto te usar diferente vara de medir. Y del árbitro mejor ni hablamos.

Sólo hay dos cosas que espero: que en los próximos clásicos haya más goles, más fútbol y menos polémica -aunque esto último es lo más difícil-; y, como no, poder estar el miércoles de madrugada honrando a la Diosa Cibeles.