Mostrando entradas con la etiqueta goleador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta goleador. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de marzo de 2011

Una de diccionario...futbolístico

Si buscáramos el significado de la palabra ‘partidazo’, sin lugar a dudas encontraríamos el Rácing de Santander-Real Madrid del domingo. Aunque más bien fue el partidazo que se echaron los de Mourinho, demostrando que también saben jugar al toque, sobre todo en la primera parte. ¡Sublime! Muchos dicen que fue el mejor partido del Madrid en lo que va de temporada…

Aunque eso conlleve que se esté debatiendo si los blancos juegan mejor sin Cristiano Ronaldo. Y yo tengo la respuesta, al menos la mía: simplemente juegan diferente. Dos sistemas tácticos distintos, adaptado cada uno a lo que ofrecen los jugadores que están en ese momento en el campo. Por ejemplo, en Santander, Mourinho se olvidó del músculo para crear fútbol. Por eso dejó a Alonso como único pivote y reforzó el centro del campo con Granero. ¡Todo un acierto!

Así que no fue un partidazo porque no estaba Cristiano Ronaldo, sino por esa gran conexión de Xabi Alonso con Granero, y, como no, por Özil, que creó, hizo su juego, ofreció su clase y deleitó. Todas las acciones pasaban por él, porque ve el fútbol como nadie, especialmente en la jugada del primer gol del Madrid, esas tres paredes que inventaron el alemán, Benzema y Adebayor, y el pase de la muerte sin mirar. ¡Ahí queda eso!


Y, ¿qué pasaría si buscáramos ‘palo’ en el diccionario? Pues que además de las acepciones normales también encontraríamos las quince veces que el Madrid ha estrellado el balón en el larguero o el poste en lo que va de Liga. En Santander fueron dos más: una falta de Xabi Alonso y un derechazo de Benzema.

Menos mal que en esta ocasión no nos tendremos que acordar de los palos, porque se consiguieron los tres puntos. Ni tampoco del penalti que falló Adebayor, en solidaridad con Pinillos, que erró uno previamente. El domingo no queríamos los goles de penalti, o eso debieron creer ellos. “Debemos currárnoslo un poco más”, pensarían.

Y si buscamos la palabra ‘sorpresa’ aparecería mi cara con la boca abierta, porque es lo que me provoca la soberbia mejoría que ha experimentado Benzema desde que llegó Adebayor al Madrid. ¡Dos dobletes en dos partidos, en tres días! Me deja sin palabras, aunque eso es lo que llevaba esperando desde que Florentino se lo trajo de Lyon. Ha valido la pena la espera. Y que siga así, que todavía queda mucho por delante.

jueves, 3 de marzo de 2011

Argentina 78: fútbol en el césped, terrorismo en las calles

“25 millones de argentinos jugaremos el Mundial”. Así rezaba una de las canciones que animaron la Copa del Mundo de fútbol de 1978, celebrada en Argentina.

Después de 16 años, el Mundial volvía a Sudamérica, pero el foco de interés internacional no estaba tanto en el campo como en la situación política del país del tango: la violencia era creciente, las actuaciones terroristas de Estado se multiplicaban, así como las desapariciones y las torturas, y las organizaciones guerrilleras cada vez tomaban más fuerza.

En 1974, el Gobierno de Perón dejaba la organización del Mundial en manos del Ministerio de Bienestar Social, para lo que se creó la Comisión de Apoyo al Mundial, llamada Ente Autárquico Mundial’78 (EAM). Y, desde 1976, Argentina estaba inmersa en una dictadura cívico-militar, encabezada por la Junta de Comandantes del Ejército, la Marina y Aviación, que asumió la represión como método de gobierno. Y, mientras, la Asociación de Futbolistas Argentinos (AFA) era un mero asesor del EAM.

Los exiliados argentinos en Europa encabezaron un boicot contra la organización del evento por violar los Derechos Humanos. Mientras que la junta militar lo consideraba una campaña anti-argentina realizada por el terrorismo. Incluso se llegó a acusar a algunos jugadores de sumarse a la campaña para denunciar acciones de la dictadura militar, renunciando a participar en el torneo. Pero esto nunca se demostró.

Muchos países temían por su seguridad, pero ninguna selección se retiró del Mundial: la junta garantizó que no habría violencia durante el torneo. De hecho, el capitán alemán Berti Vogts declaró, después de la Copa del Mundo, que “nunca vio ningún signo de que Argentina fuera gobernada por la dictadura, porque el torneo se disputó sin un incidente violento grave”.

Y, mientras, el Mundial se disputaba entre Buenos Aires, Mar de Plata, Córdoba y Mendoza. Y Gauchito era la imagen de la Argentina más futbolística. Y el Adidas Tango, el balón que todo niño quería en 1978. Y el 25 de junio, en el césped, se echaba de menos a Johann Cruyff y a Diego Armando Maradona…


Pero Argentina ganó el Mundial, su Mundial, ante Holanda, con un Mario Kempes como máximo goleador de la competición, y que, además, dio uno de los goles de la prórroga.

Y, al final, la canción del Mundial no se equivocaba, a menos en el césped: “…Vibrar, soñar, luchar, triunfar. Luciendo siempre sobre la ambición y la ansiedad, temple y dignidad. Jugar en limpia competencia hasta el final. Brindar a todos nuestra enseña grande y fraternal. Azul y blanca celestial…”.