jueves, 3 de marzo de 2011

Argentina 78: fútbol en el césped, terrorismo en las calles

“25 millones de argentinos jugaremos el Mundial”. Así rezaba una de las canciones que animaron la Copa del Mundo de fútbol de 1978, celebrada en Argentina.

Después de 16 años, el Mundial volvía a Sudamérica, pero el foco de interés internacional no estaba tanto en el campo como en la situación política del país del tango: la violencia era creciente, las actuaciones terroristas de Estado se multiplicaban, así como las desapariciones y las torturas, y las organizaciones guerrilleras cada vez tomaban más fuerza.

En 1974, el Gobierno de Perón dejaba la organización del Mundial en manos del Ministerio de Bienestar Social, para lo que se creó la Comisión de Apoyo al Mundial, llamada Ente Autárquico Mundial’78 (EAM). Y, desde 1976, Argentina estaba inmersa en una dictadura cívico-militar, encabezada por la Junta de Comandantes del Ejército, la Marina y Aviación, que asumió la represión como método de gobierno. Y, mientras, la Asociación de Futbolistas Argentinos (AFA) era un mero asesor del EAM.

Los exiliados argentinos en Europa encabezaron un boicot contra la organización del evento por violar los Derechos Humanos. Mientras que la junta militar lo consideraba una campaña anti-argentina realizada por el terrorismo. Incluso se llegó a acusar a algunos jugadores de sumarse a la campaña para denunciar acciones de la dictadura militar, renunciando a participar en el torneo. Pero esto nunca se demostró.

Muchos países temían por su seguridad, pero ninguna selección se retiró del Mundial: la junta garantizó que no habría violencia durante el torneo. De hecho, el capitán alemán Berti Vogts declaró, después de la Copa del Mundo, que “nunca vio ningún signo de que Argentina fuera gobernada por la dictadura, porque el torneo se disputó sin un incidente violento grave”.

Y, mientras, el Mundial se disputaba entre Buenos Aires, Mar de Plata, Córdoba y Mendoza. Y Gauchito era la imagen de la Argentina más futbolística. Y el Adidas Tango, el balón que todo niño quería en 1978. Y el 25 de junio, en el césped, se echaba de menos a Johann Cruyff y a Diego Armando Maradona…


Pero Argentina ganó el Mundial, su Mundial, ante Holanda, con un Mario Kempes como máximo goleador de la competición, y que, además, dio uno de los goles de la prórroga.

Y, al final, la canción del Mundial no se equivocaba, a menos en el césped: “…Vibrar, soñar, luchar, triunfar. Luciendo siempre sobre la ambición y la ansiedad, temple y dignidad. Jugar en limpia competencia hasta el final. Brindar a todos nuestra enseña grande y fraternal. Azul y blanca celestial…”.

martes, 1 de marzo de 2011

Un ídolo en Berlín, un negro en Estados Unidos

¿Qué tienen en común un premio, una calle y un museo? Jesse Owens. Todos están dedicados al atleta negro de las cuatro medallas de oro en las Olimpiadas de Hitler. Sí, aquel que fue ovacionado por las 110.000 personas que presenciaron sus récords en el Estadio Olímpico de Berlín. Y aquel que al llegar a su país, Estados Unidos, no fue recibido como un gran atleta, sino como un negro más.

Jesse Owens, que nació el 12 de septiembre de 1913, trabajaba recolectando algodón hasta que su familia se trasladó a Ohio. Como sus compañeros de colegio no querían jugar con él, este nieto de esclavo se dedicaba a dar vueltas al campo de béisbol. Fue su profesor de gimnasia, Charles Ripley, el primero que, al verle correr, predijo que sería el mejor atleta del mundo.

Owens, grande en menos de una hora

Con 15 años comienza su carrera en el atletismo. Pero será en 1935 cuando consiga su primera gran proeza: hacerse con cuatro récords mundiales en sólo 45 minutos. Fue durante una competición en Michigan, lo logró con dolor de espalda y descansando de 9 a 15 minutos entre récord y récord: 100 metros lisos en 9,4 segundos; salto en 8,13; 220 yardas en 20,3; y 220 yardas vallas en 22,6.

Ésta no iba a ser su única hazaña, aunque gracias a ella Owens ganaba el sobrenombre de ‘El antílope de ébano’, y entraba en el equipo estadounidense de atletismo para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Un ídolo en Berlín

El equipo de atletismo de EEUU estaba compuesto por 66 atletas, 10 de ellos negros. El Comité Olímpico retiró a Glickman y Stoller, dos judíos, y puso a Owens y otro afroamericano para no ofender a los nazis. Finalmente ganaron 11 medallas, 6 de ellas conseguidas por atletas negros.

Pero estos Juegos se recordarán por Jesse Owens, ya que fue el primer estadounidense en ganar cuatro medallas de oro en las mismas Olimpiadas, batiendo, además, cuatro récords mundiales: 100 y 200 metros lisos, carrera de relevos de 4x100 y salto. Una proeza que sólo fue capaz de repetir Carl Lewis en 1984.


Desde la primera prueba que disputó Owens, el pueblo alemán se volcó con él. Las 110.000 personas presentes en el Estadio Olímpico le aclamaban, inclusive en la prueba de salto, pese a que se disputaba el oro con el alemán Lutz Long. Después de la victoria Owens dijo que había ganado gracias a los consejos de su competidor nazi.

Las dos versiones sobre Hitler

La primera dice que Hitler, como pretendía demostrar la superioridad aria, festejaba sólo los logros de los atletas blancos, pero el Comité Olímpico Internacional (COI) le aconsejó que aplaudiera a todos o a nadie, y él dejó de hacerlo y abandonó el estadio por no estrechar la mano de Owens tras la entrega de su cuarta medalla de oro.

Y la segunda versión, según KC Duncan, secretario general de la Asociación Olímpica Británica, Henry Baillet-Latour, del COI, solicitó a Hitler que no saludara a los vencedores. Esto ocurrió antes de que Jesse Owens se llevara el oro en salto, y, a partir de ahí, no hubo más saludos.

Y el tetracampeón olímpico también tenía su versión: “Cuando pasé frente al palco de Hitler, se levantó y me saludó con la mano y yo le devolví el gesto. Los reporteros fueron los que tuvieron el mal gusto de criticar al hombre del momento en Alemania”.

Un negro más en Estados Unidos

Durante su estancia en Alemania, a Owens se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos, algo que en Estados Unidos no estaba permitido. Y no volvió como un héroe nacional: no pudo viajar en la parte delantera del autobús; tenía que comer en restaurantes para negros, utilizar las puertas de servicio para acceder a los hoteles, e ingeniárselas para seguir sacando adelante a su familia, trabajando como botones y siendo corredor por alquiler -contra caballos y motocicletas-.

Y si Hitler no le estrechó la mano, el presidente Roosevelt ni siquiera le invitó a la Casa Blanca, porque no quería perder votos. “Recibí una felicitación del Gobierno alemán, pero fue Roosevelt quien me trató con brusquedad. En la Alemania de Hitler fui tratado con más respeto que en mi propio país”, confesó Owens en su autobiografía (‘The Jesse Owens Story’, de 1970).

Tuvieron que pasar los años

Pero como finalmente el tiempo pone a cada uno en su lugar, en 1956 Owens fue representante de Eisenhower en los JJOO de Australia. Gerald Ford le concedió en 1976 la Medalla de la Libertad, y en 1979 Carter le entregó el Premio Leyenda Viviente.

En 1981, la USTAF, máximo organismo del atletismo en EEUU, comenzó a otorgar el ‘Premio Jesse Owens’ al atleta estadounidense con mejor desempeño en una temporada. Además, en el mundo se conocen dos calles que llevan su nombre, una en Costa de Marfil, y la otra, desde 1984, en Berlín, que es una de las vías que conduce al Estadio Olímpico. Y en 1996 se inaugura en Alabama el ‘Jesse Owens Memorial’, un parque que incluye un museo en el que están sus medallas y tiene un mini-teatro donde se representa su proeza en las Olimpiadas de Berlín…

Ésa que sólo fue reconocida en la Alemania nazi, pero no en el país que le vio nacer.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Benzema, el regreso del hijo pródigo

Karim Benzema llegó, vio y casi venció. Me explico: el francés llegó a Gerland, vio la portería y marcó. Tan sólo necesitó un minuto en el campo para hacer el gol blanco. Lástima que el Olympique de Lyon empatara en los últimos minutos en una jugada con fortuna, y sin merecerlo, por lo poco que hicieron los galos en la segunda parte. Pero, ¿qué les voy a decir? ¡Esto es fútbol!

Benzema recibió la ovación de Gerland, justo un minuto antes de enmudecer al estadio que le vio crecer como futbolista, y tras dos tiros al larguero en dos minutos, uno de Cristiano Ronaldo de lanzamiento de falta y otro de Sergio Ramos de cabeza. Eso sí, mejor no hablo del penalti escandaloso que no pitó el árbitro a favor del Madrid, por mano gala en el área del Olympique, porque tal vez hubiese cambiado el rumbo del partido. Eso nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que Özil volvió a estar, una vez más, grande: se deshizo de todo defensa que se le puso por delante para dar el pase perfecto a Karim en la jugada del gol. He de reconocer que, en otros tiempos, yo hubiese pensado que, si lo tiraba el galo, el balón no acababa en la red. Pero esta vez me demostró que me equivocaba. ¡Bien por Benzema! Tuvo la elegancia y la sutileza de esperar el momento perfecto, buscar el hueco y golpear el cuero casi cayéndose y por inercia, y pasándoselo por debajo de las piernas al portero. ¡Magistral!

En los pocos minutos que estuvo en el césped le salía todo al francés, hasta un pase de espuela a Cristiano Ronaldo, con sombrero incluido. La verdad es que lo hubiese esperado de cualquier jugador menos de él, pero me alegra comprobar que algo está cambiando en este jugador. De hecho, lleva dos goles en dos partidos en tres días: en Liga ante el Levante y en Champions frente al Olympique.


Tiene que estar contento Mourinho con Adebayor. Sí, leen bien, con Adebayor, o más bien con su llegada al Madrid, ya que desde que el togolés viste de blanco Benzema está extra-motivado, y eso se nota en su entrega. Ahora es más luchador y rinde como cualquiera. Es el jugador que siempre quisimos ver. Sobre todo Florentino, que celebró el gol como un madridista más.

En definitiva, por fin el Madrid no perdió en Lyon ante su bestia negra de la Liga de Campeones. Por fin fueron capaces de marcar un gol en Gerland. Y, por fin, desde la temporada 2003-2004, los de Mourinho pueden estar de nuevo en unos cuartos de final de Champions, aunque para eso hay que esperar dos semanas. Mejor no adelantar acontecimientos. Paso a paso…

lunes, 14 de febrero de 2011

¡Esto es casta!

Un Real Madrid con diez recorta a cinco puntos la distancia con el Barça. Para aquellos que pensaban que la Liga se había sentenciado, finiquitado, terminado, muerto y enterrado en el Reyno de Navarra, estaban equivocados, errados, fallidos, desorientados, falseados y todos los sinónimos que se les ocurra. La competición liguera sigue respirando, de hecho nunca dejó de hacerlo. Hay Liga. Hay vida.

Los de Mourinho, como saben, se quedaron con diez por la expulsión de Iker Casillas en el minuto uno, es decir, estuvo más tiempo calentando antes del partido que lo que estuvo jugando. Así que salió del vestuario para volverse a meter a los dos minutos. Menos mal que no echamos en falta su presencia. Básicamente porque todas las cámaras le enfocaban cada tres minutos en la grada, para que no olvidáramos que el Madrid jugaba con diez, por la expulsión del capitán. La segunda vez que le pasa desde que es portero del club blanco en Primera.

Otra de las razones por las que no le echamos –tanto- de menos es por quién ocupó su lugar bajo los palos. Antonio Adán. Un joven con mucha seguridad en los momentos clave. Es verdad que el Espanyol no le dio mucho trabajo, pero el que tuvo lo solventó sin mayores problemas. Muy al estilo del mostoleño. Seguro que no olvida este 13 de febrero de 2011. Hay buen recambio de Iker en un futuro, tanto en el Madrid como en la selección.


Y, como no podría ser de otra manera, no puedo olvidarme del espectacular Marcelo, con golazo incluido. El brasileño es un digno merecedor del brazalete de capitán, no sólo por los tres puntos que costó su gol, sino por no desfallecer, por dar verticalidad a la banda izquierda, por entenderse a la perfección con Cristiano Ronaldo arriba y con Pepe abajo. Un Pepe que volvía ayer al once merengue. Me alegro de su vuelta y espero su pronta renovación. ¿Me ha oído, Tito Floren?

Y, ¿qué decir de Xabi Alonso? ¡Grande! Mientras esté el tolosarra en el campo, da igual que sean diez madridistas en el césped. Es un gran recuperador y creador de juego. Eso sí, menos mal que no hemos echado en falta las dos oportunidades de Adebayor, cantadas, en los últimos minutos. Al togolés le faltó puntería, pillería, definición, no sé, hacer algo más que tirarle el balón al cuerpo a Kameni, desaprovechando la gran asistencia que le dio CR7. Que sí, que ‘Manolito’ es muy rápido, pero pierde fuelle cuando llega la hora de rematar. Espero que lo vaya solucionando.

En definitiva, el Madrid sigue sobreponiéndose a las adversidades, luchando, sumando puntos y haciendo daño.  Si Juanito levantara la cabeza…¡Esto es casta!

viernes, 11 de febrero de 2011

Llegó, vio y Silva

Apenas le bastaron diez minutos en el césped a David Silva para darle la victoria a una España, que, aunque dio una imagen mejorada de lo que últimamente nos tiene acostumbrados en los amistosos, sigue sin ser la que fue en el Mundial.


El grancanario puso el definitivo 1-0 en el marcador del Bernabéu en el 86, algo que no consiguió su tocayo Villa en 70 minutos que estuvo en el campo, a pesar de que estrelló un balón en el poste y cruzó demasiado un tiro a puerta vacía. Parece que el gol 45 se le está resistiendo al asturiano. El peso de los 44 tantos de Raúl sobrevuela en la Selección.

El que sí tuvo una gran actuación y nos volvió a salvar, una vez más, del descalabro ante Colombia fue San Iker Casillas, que con el partido del miércoles se convierte en el jugador con más internacionalidades con España, superando a Andoni Zubizarreta. El capitán ‘Guantes de Oro’ tuvo grandes intervenciones en momentos críticos. ¡Menos mal!

Ya lo dije una vez: ¡No a los amistosos! Que parece que no se nos dan bien, aunque al menos este último lo ganamos, sin convencer mucho, pero lo que importa es el marcador final, favorable a los hombres del Marqués Del Bosque, no como ante Argentina y Portugal, que mejor no recordarlo.

Al menos hemos ganado este primer partido de La Roja en 2011: el primer amistoso que ganamos desde que somos campeones del mundo. ¡Eso sí que tiene tela!

Lo bueno es que en los partidos oficiales, es decir, esos en los que nos jugamos la clasificación para la próxima Eurocopa, la Roja no falla, y esperemos que no lo empiece a hacer porque debemos revalidar nuestro título de mejor selección de Europa.

martes, 8 de febrero de 2011

El Bernabéu sigue siendo un fortín

El Real Madrid es el único equipo de la Primera División que no ha cedido ni un solo punto en esta Liga en su estadio, en ese fortín llamado Santiago Bernabéu. ¿Se puede deber al miedo escénico de los rivales en ese campo, o a la extra-motivación de los blancos ante su afición? Sea por lo que sea las cifras están ahí.

Los de Mourinho no sólo no han perdido ni un partido en el Bernabéu, los únicos en la Liga en conseguirlo –el Hércules consiguió ganar al Barça en el Camp Nou-, sino que tampoco les han arrancado ningún empate, aunque algunos estuvieron cerca, como el Villarreal. Y sólo hay dos equipos más a los que tampoco les han empatado en casa, aunque sí hayan perdido en sus estadios: el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad.

Se trata de unos números espectaculares para el Madrid, como los 51 goles que lleva marcados Cristiano Ronaldo en los 51 partidos que ha jugado como blanco. ¿Alguien dudaba de que el luso no volvería a marcar, que estaba en crisis goleadora, sólo por llevar cuatro partidos sin anotar? Pues el domingo hizo dos, y buscó el hat-trick, aunque no lo logró. ¡Tranquilo, muchacho, que ya llegará!


Y, además, el domingo, la Real Sociedad recibió el segundo gol que Adebayor hace en el Bernabéu, y eso que no jugaba desde diciembre y que sólo lleva 8 días en el Madrid. Pero es que lo más curioso es que los cinco goles que se marcaron hace dos días los hicieron madridistas, ya que el gol de la Real lo marcó Arbeloa en propia puerta, tras una buena parada de Casillas, que desafortunadamente choca en el defensa maño.

En definitiva, en el Madrid hay ganas de gol. Hasta el apuntador quiere anotar. Pero, lo más importante es que el Bernabéu siga siendo el fortín de Mourinho, donde no se cede ni un punto al rival.

jueves, 3 de febrero de 2011

Vendetta

7…17…21. Estos números tienen mucho significado oculto, y no tan oculto, para el Real Madrid y para todos los madridistas:

7 son los años que llevan los blancos sin alcanzar una final de Copa del Rey. 17 son los que llevan sin ganarla, es decir, todavía estaban jugando Lassa y Butragueño, entre otros. Y 21 son los que hace que esta final no la juegan el Madrid y el Barça.

En aquella ocasión ganaron los azulgranas por 2-0 en Valencia, donde presumiblemente se jugará este año esta finalísima el próximo 20 de abril, para más inri, cuatro días después del clásico liguero en el Bernabéu.


Y, ¿cómo se ha conseguido llegar a esta final tan deseada? Con un gol de Benzemá en Sevilla, y un gran partido del francés en Madrid; con un golazo de Özil, al más puro estilo Raúl, tras un pase perfecto al hueco de Khedira: conexión alemana 100%; con un Xabi Alonso volviendo a dirigir el juego –con él Khedira juega mejor-; y con un estreno por todo lo alto –y no lo digo sólo por su metro noventa- de Adebayor, marcando, en sólo 10 minutos en el césped, un gol en el Bernabéu. Y eso que llevaba sin jugar desde diciembre.

Todo esto ha llevado a que Casillas y Ramos vayan a jugar esta final copera, siempre y cuando les respeten las lesiones -espero que sí- y podrían hacerse con la preciada Copa del Rey. Trofeo que no ganaron ni Raúl ni Guti, dos capitanes blancos que abandonaron el club esta temporada.

Así que Mourinho ya ha conseguido uno de los objetivos para los que fue fichado: llegar a una final, más bien dos, si contamos que la Supercopa, probablemente –mucho tiene que cambiar la cosa para que no sea así- también la jugarán Real Madrid y Barça.

Y, ¿qué decir del otro portugués? Cristiano Ronaldo lleva cuatro partidos sin marcar, a pesar de jugar cada minuto. El luso, que cuenta con numerosas ocasiones en cada encuentro, sigue sin ver puerta. Pero, azulgranas, no os confiéis, como una vez dijo Mourinho: “Algún día otros pagarán lo que estamos fallando ahora”. Y así pasó. Sino que se lo digan al Deportivo y al Rácing, entre otros. Pues con Ronaldo pasará igual.

Eso sí, el que fuera Balón de Oro no se equivocó. Dijo que los dos mejores equipos de España estarían en la final, y así va a ser, aunque a algunos nos pareció algo precipitado que lo dijera en el partido de ida, ganado sólo por 0-1 al Sevilla, cuando no estaba todo decidido. Pero, al fin y al cabo, tenía razón. Eso no se le puede negar.

En definitiva, en abril, clásicos por un tubo y posibilidad de vendetta del Madrid por el 5-0 de esta temporada y el 2-6 de hace dos años. Y, ¿qué pasará en Champions? ¿Más clásicos? Ya se verá…