viernes, 19 de agosto de 2011

Madridista, sí, mucho, pero avergonzada

Lamentable. Bochornoso. Vergonzoso. Dantesco. Así fue el espectáculo que dio José Mourinho en los últimos minutos del Barça-Madrid de la vuelta de la Supercopa de España, disputada el miércoles, y de la que sí, ya se ha hablado y visto mucho. La acción del entrenador portugués es incalificable, injustificable…No tiene nombre.

Reconozco que he necesitado un día más para escribir esto, no porque el Madrid perdió a pesar de haber hecho un gran partido de ida y una genial primera parte del de vuelta, sino porque me sentía tan avergonzada que no sabía por dónde empezar. Yo siempre he defendido al técnico blanco, especialmente cuando decía lo que muchos madridistas pensábamos, aunque sus formas, en más de una ocasión, no han sido las correctas. Y siempre que se ha pasado lo he reconocido y manifestado.

Pero he de decir que, tras lo del miércoles, ha perdido parte de mi simpatía hacia él, y lo que me duele más es que, por su culpa y por acciones como ésta, pueda perder parte de la adoración que siento por mi Real Madrid, sólo porque se comportó de manera para la que ni siquiera encuentro calificativo, y menos justificación. Sólo porque, por sus errores, mi equipo está empezando a tener una imagen de barriobajero y de sucio en todo el mundo. Y me pregunto: ¿qué queda del Madrid de las glorias deportivas, del pundonor, del señorío, del caballero del honor, del noble, del que “cuando pierde da la mano”? ¡Es duro! Aún así sigo siendo madridista, porque, como en los matrimonios, juntos en la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo. Sobre todo en lo malo. 


Hay algo que se nos enseña desde pequeños, o, al menos, en mi caso fue así: responsabilizarnos de nuestros actos. No tirar la piedra y esconder la mano, en este caso el dedo. Y fue lo que hizo Mourinho al no reconocer en sala de prensa lo que había hecho. ¡El colmo de los colmos! Al menos di que fue un momento de calentura, pero no te hagas el loco. No seas tonto, si hay decenas de cámaras grabando y lo han visto. ¡Qué feo! Ésa no es la imagen del Real Madrid que yo siempre he seguido, apoyado y por el que hasta llorado de alegría, de frustración y de pena…

No, ése no es mi Madrid, y Mou, el del dedo en ojo ajeno, no me representa como madridista. Con esa actitud no, porque no me hace sentir orgullosa al decir que soy seguidora merengue. ¡Cómo duele ver esa imagen de mi Real Madrid recorriendo el mundo! No nos merecemos esto. No podemos permitir esto, porque somos muchos los que nos sentimos defraudados. 

Pero adoro el blanco, el merengue, a Di Stéfano, a Don Santiago Bernabéu, a Raúl, a los ‘zidanes y pavones’ y mi estadio en Chamartín. Y adoro cómo se me pone el vello de punta al oír mi himno con esa increíble voz de Plácido Domingo diciendo aquello de ‘Hala Madrid’. No es justo que por sus idas de cabeza, al madridismo, que es un sentimiento, que duele y que apasiona, lo esté tirando por tierra. Porque él llegará un día en el que se vaya, pero el Madrid seguirá, y no es justo que lo haga con esa imagen tan perjudicada que él habrá dejado. 


Señor Mourinho, sea merecedor de llevar este escudo en el pecho, de que se le relacione con el mejor club del siglo XX, y pida perdón. Es lo que debería hacer: pedir perdón primero a los madridistas y después al Barça. Eso le haría mejor persona, porque como entrenador, estratega y motivador ya es grande.

lunes, 15 de agosto de 2011

Despertó el mejor Madrid: los blancos sí que estaban ‘concentraos’

Mourinho y sus hombres saltaron anoche al Bernabéu como tenían que haberlo hecho en los Clásicos ante el Barça de la pasada temporada, es decir, a comerse al rival en casa. ¡Vaya, lo que esperábamos todos los madridistas! Y dio gusto verles tocar el balón, llegando con facilidad al área rival. Aunque nadie garantiza que jugando bien se acabe ganando un partido, y más cuando la Diosa Fortuna ayer vistió de azulgrana, y la justicia, de fútbol, entiende poco.

En el once inicial no estaba ninguno de los nuevos fichajes blancos. Saltaron al césped los mismos hombres que recibieron la manita en el Camp Nou en noviembre. Pero eso daba igual, era el momento de resarcirse. Y Benzema fue el primero en avisar a los tres minutos con un derechazo que se va por poco por el lateral de la portería de Valdés, que, a la postre, sería el mejor del equipo culé, su salvador, porque tuvo un asedio continuo de los jugadores del Real Madrid.

Y siguieron más tiros de Benzema, y de Cristiano Ronaldo, y hasta de Sergio Ramos de volea…Los de Mourinho marcaron el ritmo durante todo el partido…Y en el 12 llegó el gol merengue, del Mago Özil, eso sí, con toda una jugada de Benzema. ¡Qué grande está el francés! Di María da un pase en largo desde campo blanco por la banda derecha a Karim, que se lleva a Abidal de una manera elegante, y con el exterior, y casi sin hueco, le da un pase perfecto al alemán, que está por allí para empujarla con ese toque personal que sólo tiene el mago.


Y los blancos seguían a lo suyo: ir por delante en el marcador no era suficiente para relajarse. ¡Cómo funcionaba el equipo, cómo jugaba, cómo llegaba! Casillas ni siquiera había tenido que intervenir en toda la primera parte. Y enfrente, un Barça sin ideas, y el Madrid a seguir asediando a Valdés, que en alguna tendría que fallar.

Pero en el 35 la suerte volvió a tocar al Barça, y a la bota de Villa: el Guaje hizo uno de esos golazos para la posteridad, por toda la escuadra, justo a la esquina a la que Casillas no llegaba. Es verdad, no lo merecían los culés, pero siguen teniendo suerte. Eso no desanimó a los de Mou, que continuaban teniendo al Barça donde querían, en su terreno.

Y en el 45, más fortuna. Messi, el que ni la había olido en 45 minutos, sólo para dar la asistencia a Villa en su gol, marcaba el 1-2, ayudado por la mala actuación de la defensa madridista, que se armó un lío entre Khedira, que despeja mal, Carvalho, que mira cómo lo hace el alemán, y Pepe, que resbala y se va al suelo por ir con la sexta marcha puesta. Así que dos llegadas, dos goles. Sin hacer nada, sin ser el típico Barça, tirando de efectividad y algo de suerte, iba ganando al descanso, porque, tópicamente, el fútbol es así.

Ya en la segunda mitad el Madrid seguía presionando, a por todas, aunque el Bernabéu estaba dormido: ni silbidos a los azulgranas ni apoyo a los blancos. Y en los primeros 15 minutos de la segunda parte, el Barça empezó a ganar confianza, pero salió el ‘concentrao’ Coentrao. Debutaba en el Bernabéu, el que será su estadio, esperemos que por muchos años, en un partido oficial. ¡Y qué partido se pegó!


Y en el mismo minuto que entró el luso, marcaba Xabi Alonso, cayéndose al suelo desde la  frontal del área y ante la mirada impasible de cuatro defensas del Barça y de Valdés. El empate llegó cuando menos lo buscaba el Madrid, y venía de un gran control y asistencia de Pepe, que después, y por eso de ir con la sexta marcha puesta, la volvió a tener con Alves: uno que va pasado y con fuerza y el otro que exagera hasta el roce de una mosca…En fin, que gracias a eso, y al gol de Alonso, el Bernabéu despertó, como ya lo había hecho el Madrid en su juego y en su intensidad.

Después llegaron los intentos fallidos de Cristiano Ronaldo, que lo buscaba de todas las formas y colores, sin obtener su merecido fruto. Ni Benzema tampoco. Tal vez en el Camp Nou. Aunque sí se evidenció la conexión que tiene con Özil, cómo se entienden. Qué bien hizo la entrada de Coentrao al campo, dando más movilidad al mago teutón. Y cuando Villa se iba, el fortín blanco se acordaba de su eterno capitán y de la Selección: “Raúl, Raúl, Raúl” cantaba. 


Y, como no hay Clásico sin polémica, en los últimos minutos llegaron los dos penaltis que el árbitro se tragó con papas: el de Valdés sobre Cristiano, que cuando está en el suelo saca la mano para derribar al portugués y que no llegue al balón, y el de Marcelo sobre Pedro. Ah, y sí, Messi jugó toda la segunda parte, aunque no lo pareciera, y eso que no llevaba la elástica de Argentina.

En definitiva, un 2-2 muy injusto para el Madrid. Un partido que nos deja claras varias cosas: la primera, que Mourinho estuvo acertadísimo con los cambios; la segunda, que el Madrid fue muy superior al Barça, sí, como lo leen, el Madrid, algo a lo que pocos estábamos acostumbrados y más ante el eterno rival; y tercera, que los jugadores culés se sabían al dedillo eso de que “ellos llegan en mejor momento que nosotros”. ¿Qué pasa, que fue la lección que aprendieron en la vuelta al cole?

En fin, que hoy los seguidores culés sólo hablan de Pepe y sus enajenaciones mentales, porque de fútbol, de ese juego que dicen que dominan, que es su filosofía, no pueden hablar, porque ni siquiera lo hicieron en el campo. Que el segundo año de Mourinho es mejor que el primero se empezó a demostrar en la pretemporada, pero se tiene que refrendar en el Camp Nou, y si es levantando el título de la Supercopa mucho mejor.

jueves, 11 de agosto de 2011

Pero, ¿esto qué es?

Cada vez que veo la imagen de Iker Casillas parando el penalti a Di Natale, su cara de seguridad, desafiante incluso; a Cesc Fábregas marcando el último penalti; y al resto de jugadores corriendo por el campo como locos gritando y celebrando la victoria sobre Italia, se me ponen los pelos de punta. Recuerdo aquel 22 de junio de 2008, aquellos cuartos de final de la Eurocopa. Y recuerdo dónde lo vi: en un concierto en Las Palmas de Gran Canaria.

Bueno, más bien antes de que comenzase. Ya que Marc Anthony esperó a que concluyese el encuentro para subirse al escenario, casi 45 minutos más tarde de lo que debía, para que los más de 20.000 seguidores suyos y de La Roja pudiesen terminar de disfrutar, en dos pantallas gigantes, del partido en el que España pasó a semifinales, rompiendo su gafe de los cuartos y de Italia. Estos sí son dos pájaros de un tiro.


El cantante puertorriqueño se enfundó una camiseta de nuestra Selección y se sumó a la fiesta española como si fuera uno más. Bueno, más bien él terminó de liarla al son de ‘Valió la pena’. Y tanto que la valió…

Os preguntaréis, y estáis en todo vuestro derecho, que a qué viene todo esto. Pues es sencillo: viene por el partido que enfrentaba ayer a España e Italia en Bari. Un amistoso en el que nuestra Selección y la azzurra se volvían a encontrar después de aquel 22 de junio de 2008. Eso sí, de manera amistosa, o más o menos.

Todo empezó con el himno español. Y he de decir que los italianos nos “adoran”: cómo nos pitaban durante el himno, aunque después fueron camuflados por aplausos. Supongo que era normal tanta ira, ya que para ellos, más que un amistoso, era una vendetta. Y cuando comenzó el italiano, todo el mundo a cantar. A Buffon y Cassano se les hinchaba hasta la vena. Y no es para menos. Si algo ha dejado claro la Copa América es que el aficionado espera que sus jugadores se dejen la garganta durante el himno. Si no que se lo pregunten a Messi. Después de eso ya ningún jugador se la juega. Nunca mejor dicho. Por suerte, en España no tenemos ese problema.

Y del resto del partido, ¿qué queréis que os cuente? Todos lo habéis visto. La tetracampeona del mundo, con su ego herido, salió desde el inicio a por el partido, mientras España, y sobre todo su defensa, estaba a por uvas. Si al final va a ser verdad que se relajan en los amistosos, o al menos es lo que parece


Los de Del Bosque, prácticamente, no la olieron en toda la primera parte…y yo me preguntaba: pero ¿esto qué es?, pero ¿esto qué es?, como diría el gran Matías Prats. Supongo que ya no estoy acostumbrada a que España juegue mal y no toque el balón, aunque ésa es la tónica dominante en los últimos amistosos. Pero, como decimos todos, mientras en los oficiales no fallen, como si quieren hacer el pino-puente durante los amistosos…

Tras el gol italiano, el susto de verdad lo protagonizó, en el 14, Torres cuando pedía el cambio y entraba Llorente. El jugador del Chelsea sufrió una pequeña conmoción cerebral y decía sentirse desorientado…Más o menos como toda la Selección en la primera parte. Aunque, es verdad, no es un tema para bromear. Por suerte, tras el TAC parece que el ex-colchonero está bien. Y todos nos alegramos. 


En la segunda parte, España empezó a parecerse algo a sí misma y el mejor de los nuestros era Silva, que buscó su recompensa, pero, por desgracia, no la obtuvo. Lo que sí se evidenció es que sigue habiendo química entre Villa y el grancanario. Aunque he de confesar que echaba de menos las ausencias: a Ramos, Puyol...y ¡a Raúl!

En definitiva, que nos trajimos un 2-1 de Bari, en un partido muy malo de España, que terminó con algo bueno: al menos en los amistosos España ha mejorado. ¡Ya no nos traemos cuatro goles! Quien no se consuela...


 Y ahora ya sí, por fin, a empezar a pensar en la Supercopa de España, y en la segunda camiseta del Madrid para la Champions, más bien en su color. Me encanta el rojo, pero ¿qué tiene que ver con el merengue? Vale, que el violeta, el azul y el negro tampoco, pero ¿rojo?...Ahora no seremos merengues sino gazpachitos...En fin, mientras nos dé resultado como si es rosa chicle...


jueves, 28 de julio de 2011

Un anecdótico Real Madrid

En el Olímpico de Berlín, donde en 1936 Jesse Owens ganara sus cuatro oros olímpicos en las denominadas Olimpiadas de Hitler, el Real Madrid se impuso al Hertha de Berlín por 1-3, en su cuarto partido de pretemporada, el primero de su gira europea. Aunque evidentemente no se puede comparar una cosa con la otra: la magnitud de una gesta como la del atleta afroamericano con la victoria del Madrid ayer, por muy soberbio que estuviera Benzema, el hombre de la noche. El dato es puramente anecdótico.


El Hertha comenzó muy bien, poniendo en apuros al Madrid, y cerrados atrás, esperando las contras. De hecho fueron los protagonistas de las aproximaciones más claras al área rival, y, de hecho, comenzaron marcando. Era la primera vez en la pretemporada, en los cuatro partidos disputados, que los blancos comenzaban un partido por debajo en el marcador, y les tocaba remontar y así lo hicieron. Porque también saben hacerlo. Eso sí, el gol teutón pilló a la defensa descolocada, a contrapié, así que Mourinho ya sabe qué deberes marcar a los suyos en los entrenamientos.

Posteriormente, el árbitro se comió con papas un penalti sobre Callejón, pero al final no importó, porque a medida que pasaban los minutos, los alemanes estaba más cansados, y los blancos seguían a lo suyo, a buscar el gol, especialmente Benzema. Seguían buscando el espacio, sólo era cuestión de abrir la lata, y quién mejor para hacerlo que Cristiano Ronaldo, el que nunca perdona. Todo un golazo de falta por toda la escuadra, que hizo silenciar los pitidos de los aficionados germanos. Si cuanto más le pitan más se enchufa. Así que en Alemania también pitan al crack portugués pero él sigue respondiendo con goles.


Y cuatro minutos después llegó la recompensa para el más currante ayer en la escuadra merengue, para Karim Benzema. Un golazo, que vino tras un gran pase de Callejón al hueco –¡qué gran pretemporada está haciendo el canterano!- y el francés remata de primeras: un derechazo cruzado que parece anunciar que, por fin, éste puede ser el año de Karim, aunque mejor no decirlo muy alto para no gafarlo. Lo que sí podemos decir alto y claro es que la delantera madridista funciona, y eso que falta Higuaín.


Y tras la reanudación, llegó el tercero de los pupilos de Mourinho y el segundo en la cuenta personal de Benzema, tras una jugada en la que Khedira se la pone a huevo para que el de Lyon recorte magistralmente y defina como él sabe. Sin duda, éste fue el partido de Benzema: enchufadísimo, bien colocado, ágil, creativo, matador…y ¡rematador! 


Y para terminar, otra anécdota que dejó el partido. Los jugadores del Real Madrid no llevaban publicidad en la camiseta porque en Alemania está prohibida la que hace referencia a las apuestas. Al verles, daba la sensación de haber vuelto al Madrid de principios de los 60, porque esta camiseta es como la que lucían los grandes Di Stéfano, Puskas y Gento, cuando no se llevaba ninguna marca en la elástica. Parecía una de las antiguas, las que ves cuando recorres las salas del Museo del Bernabéu, pero la diferencia es que quienes la visten ahora son Cristiano y compañía.

lunes, 25 de julio de 2011

Callejón, Özil, Casillas, Cristiano…y mucho calor

El Real Madrid también se ha llevado una victoria de su tercer encuentro amistoso, o más o menos dado que forma parte de un torneo de verano, de la pretemporada 2011-2012. Los de Mourinho se impusieron a Philadelphia por 2-1, con goles del recién llegado pero ya goleador blanco Callejón y mi mago Özil.


Sin duda, Philadelphia ha sido el equipo que más problemas ha dado al Madrid esta pretemporada. Aunque los blancos ganaron, eso sí con dos goles muy tempraneros, tanto que me perdí el primero, el de Callejón, que fue en el minuto uno. Pero en el segundo, el del alemán, en el minuto 10, estaba muy pendiente: fue obra de Benzema, que roba en el pico del área y se la pone en bandeja a Özil, que viene en carrera por su derecha, y no perdona ante el portero estadounidense.

Esto deja claro que, como ya he escrito muchas veces, el mejor fichaje del Real Madrid la temporada pasada fue Özil, el actual número 10 merengue, y que Karim Benzema se ha hecho grande con Mou, es el mejor entrenador que podía pasar por la vida profesional del delantero francés. Y Casillas fue, otra vez, en la primera parte, salvador, incluso se atrevió con recortes a los rivales…


Ya en la segunda mitad entraron Cristiano Ronaldo por Jesé, Kaká, Marcelo y Coentrao. Y Jesús Fernández por Iker, aunque después fue sustituido por Mejías, que poco pudo hacer en el gol de Philadelphia, un auténtico golazo de Michael Farfan, que la pica por encima del canterano con un gran efecto.


Por momentos, en la segunda parte, parecía que a Mourinho había cosas que no le estaban gustando nada. Eso o que estaba pasando mucho calor. O ambas dos, ya que en el césped se llegó a los 40 grados y la segunda mitad del Madrid fue más plana, creo que se notaba la ausencia del timón merengue, Xabi Alonso, que sólo jugó los primeros 45 minutos.

Y Cristiano Ronaldo no marcó. Es el único partido de esta pretemporada en el que no ha anotado: 2 de 3, no está nada mal el promedio, sobre todo si tenemos en cuenta que ante el Chivas hizo un hat-trick, uno de ellos de penalti.


PD: Enhorabuena a Raúl González, el eterno capitán blanco, por la Supercopa alemana que ganó ante el Borussia Dortmund en los penaltis. Ahora sólo falta que el Madrid gane la española ante el Barça para que el ciclo se cierre y todo cuadre. Bueno y también que Guti haga lo propio en la Supercopa turca, aunque todavía están investigando los amaños en los partidos de la Copa, la cual tuvieron que devolver…

lunes, 18 de julio de 2011

El moreno les sienta tan bien…

Sí, ya ha comenzado la pretemporada del Real Madrid. ¡Por fin! He de reconocer que ya me estaba subiendo por las paredes sin ver jugar a los merengues después de casi un mes y medio.


Se trataba del primer partido de pretemporada del II a. M. (segundo año de Mourinho). Cuánto tiempo sin que en el banquillo del Madrid se sentara el mismo entrenador dos temporadas seguidas, o dicho de otra manera, cuánto tiempo sin que al Madrid le durara un técnico más de un año…Mejor no echo cuentas porque me puedo quedar sola calculando. Increíble: un verano sin culebrón ‘En busca del entrenador blanco’…

El partido era contra Los Angeles Galaxy de Beckham, en un torneo en el que también participa el Barça, y que forma parte de la gira americana de los de Florentino. Si he de quedarme con algo de este encuentro, aparte del resultado, un 1-4 a favor de los madridistas, es con el gran trabajo de un recién llegado, Coentrao, en el lateral izquierdo, donde ya en el Benfica mostró sus mejores dotes. ¡Qué gran primera parte hizo el portugués!


Además, Callejón anotó en su debut merengue, y otro canterano, Joselu, marcó un golazo, eso sí, ayudado por Beckham, en agradecimiento a los cuatro años que jugó en el Bernabéu. Si es que todos querían jugar con los blancos. Y también fue un gran partido para Granero…¡Canteranos al poder!


Y también grande Marcelo: cuánto bien le ha hecho al brasileño la llegada de Mourinho. Y cuánto ha perdido Mano Menezes sin él en la canarinha para la Copa América, donde Brasil cayó eliminada ayer en los penaltis, esas penas máximas para las que, por lo visto, en el país sudamericano tienen una técnica muy especial: mandarlas todas fuera. Y que conste que no es un comentario ventajista, porque lo pienso desde el momento en que vi, en junio, que no le llevaba convocado. ¡Cómo le ha faltado a Menezes un tío como él, que se engancha tan bien al ataque! Pero, al menos, lo disfrutamos en el Madrid, donde sí tiene hueco.

Y para no perder las buenas costumbres: Cristiano Ronaldo marcó un golazo tras una gran jugada individual, en la que recorta dos veces, amaga y se lleva a tres defensas de LA Galaxy. Y al festín goleador no pudo faltar Karim, que tras un gran pase de Coentrao cabecea marcando así el cuarto. ¡Cómo echaba de menos a mis chicos!


También es verdad que Los Angeles Galaxy no fue rival para el Madrid, pero los blancos no les dieron muchas opciones de serlo, y sólo pudieron marcar el gol de la honra aprovechando un fallo garrafal de la defensa blanca.

Pero el denominador común en el Madrid es que todos volvían morenos: desde Mourinho a Casillas, pasando por el que más, Cristiano Ronaldo, y hasta el paliducho Özil lucía color en su piel…¡Qué bien les sienta a todos estar tirados en un barco en Ibiza dorando sus cuerpos! ¡Y qué bien combina ese moreno con el blanco de la camiseta madridista! Porque ahora se tienen que dejar la piel en el campo, y se acerca la Supercopa de España…¡Ay, por fin ha vuelto el Madrid al trabajo!


PD: Enhorabuena al grancanario Jesé, por debutar con el primer equipo.

martes, 12 de julio de 2011

A ritmo de tango, donde Leo la ponía, Bati remataba

Llevaba días queriendo escribir sobre la Copa América, ya que tengo la suerte de estar viviéndola de cerca. No, no desde Argentina, ya me gustaría, pero bueno…La verdad es que no veía el momento, especialmente tras los decepcionantes inicios de las selecciones a priori favoritas, como Argentina, Brasil y Uruguay. Menos mal que Paraguay, Colombia y Chile están dando una mejor versión: sin duda estamos ante David frente a Goliat.

Creo que hoy es un buen día para escribir sobre esta competición, tras el gran partido de ayer de la albiceleste, especialmente de uno que en el Madrid ya ni nos acordábamos de que sabía tocarla, Fernando Gago, y de Di María, que marcaba el tercer gol de los de Batista, un golazo ‘made in El Fideo’. Y con un gran Messi, lo que se esperaba del considerado mejor jugador del mundo.

El único que no estuvo atinado fue el Pipita Higuaín. Estuvo fallón incluso con ocasiones cantadas que, afortunadamente, en el Madrid no perdona. Pero hoy no voy a hablar de la Argentina actual, sino de la de hace 20 años.

En el programa de Copa América que Canal+ Liga emite cada día de 20.30 a 21.00 horas (una horita menos en mis Islas), presentado por Maldini, ayer me encargaron un vídeo de la selección albiceleste campeona de la Copa América de 1991. Sé que le falta un buen tango y las imágenes correspondientes, pero ahí va la esencia del vídeo:

“Recordarle a un hincha argentino el año 1991 es hacerle revivir el momento en que su selección conseguía alzar, 32 años después, la Copa América, la décimo tercera que colocaba en sus vitrinas.

Argentina llegaba a esta competición como subcampeona del mundo, tras perder un año antes en Italia la final del Mundial ante Alemania.

Pero en el 91 Bilardo dejaba paso al ‘Coco’ Basile y Maradona a Leonardo Rodríguez, quien a la postre se convertiría en el mejor jugador del torneo.

Ésta fue la última vez que la Copa América la disputaban 10 selecciones en una fase de dos grupos en la que se enfrentaban todos contra todos y los dos mejores de cada uno pasaban a la liguilla final, proclamándose campeón el ganador de este cuadrangular.

Y fue lo que logró la albiceleste, la única selección que no perdió ni un solo encuentro, sumando seis victorias y un empate: 3-0 a Venezuela; 1-0 ante Chile; 4-1 a Paraguay; 3-2 ante Perú y también ante Brasil; empate a cero con Chile; y 2-1 a Colombia.


Pero, sin duda, esta Copa América le sirvió a Argentina para constatar el gran estado de forma de jugadores como Simeone o Caniggia; el acierto de Basile al convocar a Leo Rodríguez; y, sobre todo, la gran conexión albiceleste: donde Leo la ponía, Bati remataba.

Con seis tantos en siete partidos, Batistuta acabó siendo el máximo goleador de esta Copa América, en la que Argentina, por fin, volvía a resurgir”.